Kloe

Kloe

Kloe tiene el arte urbano en la sangre. Llegó a las paredes viendo los Tag de sus tíos que vivían en casa de su abuela, los bocetos de un primo para hacer bombas, y los dibujos y letras en cursiva que hacía su madre en libretas.

En quinto de primaria ya hacía sus primeros grafitis en la calle, se organizaba con un primo para ahorrar semanalmente y comprar latas para dejar pintas en la colonia Los Pinos de manera clandestina para que su madre no se diera cuenta.

Su auge fue en su adolescencia, cuando cursaba la preparatoria y cuando se unió al Crew 90’Squad. Fue una época en la que salía casi diario a pintar por puro gusto por ver los nombres en muchos lugares sin que nadie fuera de sus amigos supiera que era él.